- Diario de la Marina, La Habana.

Cuenta André Maurois que el mariscal Lyautey, pacificador del Marruecos fracés, lo invitó a una excursión por aquel territorio, y que al atravesar un espeso bosque llegaron a un lugar donde habían sido derribados algunos cedros gigantescos. Lyautey llamó al director de servicios forestales y le dijo:
-Es necesario replantar algunos cedros.
El funcionario sonrió al replicar: - Mi general, se necesitan más de 200 años para que crezcan esos árboles a la altura que se encuentran.
El mariscal, sorprendido, quedó en silencio un minutos, y exclamó:
- ¿Docientos años? Entonces hay que empezar en seguida.

